¿Sufres el síndrome del ojo seco?

July 26, 2018

El síndrome del ojo seco es causado por una falta crónica de suficiente lubricación y humectación sobre la superficie del ojo. Esto puede deberse bien a una producción escasa de lágrima o bien a que la lágrima no tiene una composición adecuada. Cuando hablamos de ojo seco severo nos referimos a un caso mucho más serio y, a menudo, crónico.

 

Causas

 

No existe una sola causa concreta que provoque el ojo seco, normalmente se debe a la combinación de una serie de factores, tanto hormonales como ambientales o a la falta de parpadeo, que derivan en sequedad ocular. Su incidencia aumenta con la edad, otras causas son:

  • Pasar mucho tiempo en un ambiente seco (viento, calefacción por aire o aire acondicionado).

  • Exposición al sol excesiva.

  • Consumo de tabaco.

  • Consumo de algunos medicamentos.

  • Calor o quemaduras con químicos.

  • Cirugía.

  • Trastorno autoinmune (síndrome de Sjörgren).

Una cantidad de factores pueden aumentar el riesgo de ojos secos. Estos incluyen:

  • Uso de computadora. Cuando usamos una computadora o un celular inteligente, así como otros dispositivos digitales portátiles, tendemos a parpadear menos profundamente y menos frecuentemente, lo que lleva a una mayor evaporación lagrimal y también a un mayor riesgo de tener síntomas de ojo seco.

  • Uso de lentes de contacto. Si bien puede resultar difícil determinar la medida exacta en que los lentes de contacto contribuyen a los problemas de ojo seco, la incomodidad de esta afección es una razón primordial por la que las personas dejan de usarlos.

  • Envejecimiento. El síndrome de ojo seco puede aparecer a cualquier edad, pero se torna cada vez más común a medida que pasa el tiempo, en especial después de los 50 años.

  • Menopausia. Las mujeres postmenopáusicas enfrentan mayor riesgo de ojo seco que los hombres de igual edad.

  • Ambientes interiores. El aire acondicionado, los ventiladores de techo y los sistemas de calefacción de inyección de aire pueden disminuir la humedad ambiental interior y/o acelerar la evaporación lagrimal, lo que genera síntomas de ojo seco.

  • Ambientes exteriores. Los climas áridos y las condiciones ventosas o de bajos niveles de humedad aumentan los riesgos de ojo seco.

  • Vuelos frecuentes. El aire de las cabinas de los aviones es sumamente seco y puede originar problemas de ojo seco, en especial en quienes vuelan con frecuencia.

  • Fumar. Además de ojos secos, el fumar se relaciona con problemas oculares graves como, por ejemplo degeneración macular, cataratas y uveítis. (Por detalles, consulte nuestro artículo acerca de por qué fumar es malo para sus ojos.)

  • Condiciones de salud. Determinadas enfermedades sistémicas, tales como diabetes, trastornos relacionados con la tiroides, lupus, artritis reumatoide y Síndrome de Sjogren, contribuyen a la aparición de problemas de ojo seco.

  • Medicamentos. Muchos medicamentos de receta y de venta libre, que incluyen antihistamínicos, antidepresivos, determinados fármacos para la presión arterial y píldoras para el control de la natalidad, aumentan el riesgo de síntomas de ojo seco.

  • Problemas de párpados. El cierre incompleto de los párpados al dormir o parpadear, un trastorno llamado lagoftalmos, puede ser causado por envejecimiento o aparecer después de una blefaroplastia plástica, así como por otras causas, puede ocasionar ojo seco grave que, si no se trata, podría llevar a una úlcera corneal.

Remedio natural

 

El síndrome del ojo seco también tiene su origen en un sistema inmunitario debilitado, o en problemas asociados a la artritis.

 

 

 

Consumir alimentos ricos en aceites esenciales Omega 3 es, sin duda, algo tan necesario como medicinal para resolver esta dolencia. Te explicamos por qué:

  • El aceite de linaza y el aceite de pescado contienen ácidos grasos que ayudan a tratar la disfunción en las Glándulas de Meibonio y la rápida evaporación lagrimal.

  • Además, estos ácidos grasos nos ayudan a reducir el riesgo de degeneración macular y cataratas.

  • El valor nutritivo del aceite de linaza se caracteriza por un alto contenido en omega-3 (ácido alfa-linolénico), y otros ácidos grasos el EPA y el DHA, encargados de fortalecer las membranas celulares.

  • No dudes en consumir cada día una cucharada (14 g) de aceite de linaza. Por otra parte, también puedes añadir semillas de linaza en tus ensaladas.

 

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